Channel: así fue mi experiencia con la esterilización

Channel: así fue mi experiencia con la esterilización

La pequeña conejita llamada Channel se sometió a una esterilización. Conoce todo su proceso a través de su mamineja.

Por Catarina Bahamondez, mamineja de Channel.

En 2018 comencé a seguir a Bunny Lovers Chile a través de las redes sociales, y me entusiasmé con la idea de tener una conejita como mascota. Al principio, intenté adoptar una orejona a través de Bunny Care, pero como soy de Viña del Mar, no se pudo concretar el traslado seguro de Santiago a mi cuidad.

Recuerdo como si fuera ayer: el 12 de junio del 2018 pasé a una tienda de mascotas en busca de juguetes para gatos (porque en ese tiempo ya tenía una gatita llamada Morita) y había una exhibición a muchos conejitos. Allí, los comencé a mirar y entre todos vi a una bolita de pelos en una esquina comiendo: era la más chiquitita de todos y como la vi tan vulnerable y desprotegida, me dio mucha pena dejarla.

Channel ahí tenía apenas dos meses y le daban alimento de engorda y aun así estaba delgadita. No pude aguantar las ganas de llevarla conmigo, así que la compré. Recuerdo que los vendedores me dieron unos consejos terribles: ¡ni siquiera mencionaron que debía comer alfalfa!

Apenas llegué a mi casa comencé a investigar mucho acerca de sus cuidados y ahí, entre todo lo que averigüe, conocí la importancia de esterilizar a las conejitas: nuestras orejones entran en celo a los 6 meses y siguen así toda su vida, lo que les genera mucho estrés y además tienen altas probabilidades de desarrollar tumores en su útero, ovarios y mamas, lo que acorta considerablemente su esperanza de vida.

Por esto, nosotros decidimos esterilizar a Channel de manera preventiva y por temas económicos comenzamos a ahorrar para su esterilización.

PARTE I

El día de la esterilización: preocupación extrema

El 6 de julio de 2019 llevamos a nuestra pequeña a su veterinario para realizar la intervención que sería a las 10:15 de la mañana. La dejamos en la clínica con muchas mantitas para mantenerla calentita y su comida favorita. El doctor nos dijo que la cirugía demoraría 30 minutos aproximadamente y que luego estaría hospitalizada hasta las cinco o seis de la tarde, con el fin de controlarla y asegurarse de que esté todo bien.

Dejar a Channel sola en la clínica me dio una pena gigante, y más todavía cuando no pude estar con ella mientras la anestesiaban. Mientras tanto, nos fuimos a una plaza cercana a esperar. Estaba muy asustada, así que a las 11:20 llamamos a la clínica y nos dijeron que aún estaba en cirugía y que llamáramos más tarde para saber si ya habían terminado.

Ya a las 11:40 hrs. fuimos presencialmente a la clínica y nos dijeron lo mismo. Yo ya estaba con el corazón en la garganta: nos habían dicho que la cirugía no demoraba mucho y yo ya me estaba imaginando lo peor, que algo le había pasado y que por eso mi niña seguía en el pabellón. Estaba tan preocupada por Channel; solo pensaba en que saliera luego y que me dijeran que estaba bien. Tenía muchas ganas de llorar solo de angustia, pero no podía hacer nada más que esperar.

Eran las 12:20 de la tarde y aun no sabíamos nada de ella. Afortunadamente, mi pareja me tranquilizaba y me decía que todo saldría bien, pero yo estaba temblando solo de miedo, angustia, nerviosismo y ansiedad. Era una mezcla de sensaciones terrible y lo único que me calmaría era saber que nuestra bebé estaba bien. Estaba a punto de llorar y no paraba de pensar en que algo había salido mal.

A las 12:45 de la tarde fuimos a la clínica a preguntar otra vez y… ¡estaba bien! Había salido de cirugía y estaba despertando. Fueron las palabras más maravillosas que pude escuchar ese día: sentí cómo mi cuerpo se relajaba. El doctor nos dijo que había salido todo bien y que había que esperar que Channel despertara bien de la anestesia para que comenzara a comer y debíamos llamar entre 13:30 y 14:00 horas para saber cómo estaba reaccionando.

PARTE II

Ya en casa: una noche difícil

El mismo día de la cirugía, a eso de las 14:20 hrs. nos dijeron que Channel ya estaba bien y que no era necesario dejarla hospitalizada por más tiempo porque estaba muy estresada y no quería comer allí. También el veterinario nos recalcó la importancia de que se mantuviera calentita, que comiera lo antes posible y nos recetó un analgésico.

Llegando a nuestro departamento pusimos mantitas de polar en los lugares donde estaba solo la cerámica para evitar que le diera frio y la estuvimos vigilando todo el tiempo.

Además, le ofrecimos sus pellets favoritos y no los recibió. Intentamos darle verduras y tampoco quiso comer… hasta le ofrecimos plátano y nada. Lo único que quiso comer fue un trozo de snack de piña y plátano deshidratado. No tomaba agua y ni tocaba su heno.

Yo ya estaba empezando a preocuparme otra vez y no sabía de qué forma hacer que comiera.

Llamamos a su veterinario y él nos dijo que si no comía nada hasta el día siguiente que la llevara inmediatamente a una consulta.

Como ya estaba preocupada por ella y no pude esperar a ver si comía sola, decidí comprar Critical Care, en caso de que no comiera nada hasta la noche y poder darle esa papilla.

Eran las 23:00 horas y no comía nada, así que su papi y yo le dimos Critical Care con una jeringa a la fuerza: era eso o arriesgarnos a que le pasara algo por estar tantas horas sin comer ni beber agua. Nos costó mucho dárselo porque no queríamos estresarla más ni pasar a llevar su herida si es que ella intentaba escapar. Logramos darle un poco y luego la dejamos descansar.

Esa noche dormí con ella, tiré unas frazadas al suelo y me acosté a su lado. Channel ni se inmutó, le dio lo mismo y me ignoró completamente, pero no importaba porque lo único que quería era asegurarme de que ella iba a estar bien esa noche y de paso ver si comía algo.

PARTE III

Channel está bien: rápida recuperación

Channel despertó bien, con mejor ánimo, pero aún no comía mucho. Es decir, al día siguiente de su operación empezó a comer un poquitito de heno y a tomar agüita. Esto nos puso muy felices, pero de todas formas le continuamos dando Critical Care y luego de eso le dimos su remedio que
era una dosis pequeña. Luego de eso la dejamos descansar, pero siempre teniéndola bajo nuestra supervisión.

Durante los tres primeros días post operación Channel se comenzó a recuperar: tomaba su medicamento y comía en pequeñas cantidades. En sus controles su veterinario nos dijo que se encontraba muy bien y que teníamos que evitar que saltara mucho para que su herida sanara
correctamente.

Desde que llegó al departamento ha estado acompañada por Cleo, una gatita de la cual se hizo amiga hace unos meses y que ahora pasa la mayor parte del día con nosotros. Ocasionalmente duermen juntas y siento que es una buena compañera para la recuperación de nuestra orejona.

Ahora notamos que Channel ya no es tan dominante con respecto a su espacio y no echaba a Cleo cuando se acercaba, lo cual nos dice que su comportamiento está cambiando debido a su esterilización. Además, ya no se hace pipí en donde no debe y no reparte sus bolitas en todo el
departamento. Se ha vuelto mucho más tranquila e incluso ahora está más cariñosa. En resumen: estamos muy felices de que esté cambiando para bien y que sus niveles de estrés ya estén bajando.

Actualmente nuestra pequeña se encuentra perfecta: ahora come más que antes así que debemos racionarle mejor sus comidas, sigue corriendo y saltando feliz de la vida y la seguimos mimando como siempre.

Mi felicidad depende de mi conejita, lo es todo para nosotros y el verla contenta y saludable ilumina mi vida y la de su papi.

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